martes, 20 de enero de 2009

Un universo de posibilidades

He vuelto mis queridos Meloncios, ya han terminado los puñeteros exámenes por lo tanto tengo más tiempo para escribir.
Hoy voy a hablar sobre algo que me ha llegado a los más profundo del corazón, y como he visto peticiones rogándome que hablara sobre ello, pues ahí va mi escrito sobre algo tan filosófico como el cajón de Antonio.

Sus principios fueron simples, Antonio y yo, una tarde de verano de hace varios años montamos el cajón, pero tomándolo como un cajón normal, un simple módulo de la estantería. Nunca nos hubiéramos imaginado que habíamos abierto una puerta a lo eterno e intemporal (sobre todo en cuanto a galletas cookies se refiere).

Lógicamente, todo esto cambió nuestras vidas, ya que nuestra propia existencia y porvenir fue absorbido por el cajón de manera que a día de hoy, todo lo que poseemos y todo lo que somos procede del mismo lugar, el susodicho cajón.

Todo lo que queramos o podamos imaginar de allí sale. Un buen día salió de allí Genaro, Juanca y Jasmine, cambiando nuestros caminos y enredándolos de forma deliciosa. Tenemos pedido para Antonio a Mario Cimarro pero por lo que se ve el papeleo para traerlo es algo complicado, pero no nos desesperamos porque sabemos que cualquier día saldrá de allí victorioso y rodedado de huesicos de jamón.

Ahora que habeís descubierto Jasmine y Juanca la verdad del agujero de la vida (no penseís mal cochinotos) ya formaís parte inevitablemente de todo esto y vuestros pasos se verán afectados por algo tan bello a la par de terrorífico y vertiginoso, como es todo un universo de posibilidades, vida, cosicas y cookies rancias.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

La bolsica de tostadas es como una caja de bombones,nunca sabes lo que te va a tocar.

Anónimo dijo...

sereis sereis!!!!!!!!!!!!!

De todas formas me ha gustado este ensayo sobre un universo a descubrir.

¡Que os ronquen la mandarina!

Antonio (tony for you juancar)

El Ente dijo...

Maaaaa Tony! que anglosajones estamos. Me alegro de que os guste ;)

Unknown dijo...

Los orígenes del cajón se remontan a Platón, en la necesidad de confirmar su visión. El cajón viene a ser algo así como el Demiurgo, el artesano y dios creador, de ahí que pueda salir cualquier cosa de él, cual lámpara maravillosa al pedir un deseo.